"EN EL AMANECER, UN JARDÍN", la experiencia de apropiarse del entorno construido. Noviembre 2010

Por

Carlos Ortiz

2 de Noviembre del 2010






La arquitectura es terrible y desesperadamente lenta, tiene un tiempo largo de cocción. A cada obra le lleva mucho madurar, desde los primeros bocetos hasta la culminación de la construcción hay que sortear un sin fin de eventos que nos mantienen en un estrés total. Y eso no termina ahí, una vez entregada la obra el proceso de apropiación del espacio por quien lo habitará es gradual, lento, tendrá que reconocerlo poco a poco, deberá adueñarse de él paso a paso.


La instalación "En el amanecer un jardín" de la artista María Fernanda Barrero es toda una lección de arquitectura, de cómo apropiarse del entorno edificado. Al recorrer por primera vez sus espacios monocromáticos dan esa sensación de inseguridad, de miedo ante el nuevo entorno de blanco absoluto, se quiere salir de ahí ya que no se siente propio el lugar; Sin embargo, una fuerza oculta mantiene al espectador dentro ya que conforme pasan los segundos la pupila se va adecuando, la niebla se va disipando y se empiezan a descubrir sensaciones y objetos reconocibles. El espectador se convierte en habitante, se familiariza con el espacio y lo va sintiendo propio poco a poco, donde enredaderas, plantas, flores, insectos y objetos de uso común aparecen ante su vista hasta lograr la sensación de estar en aquel jardín de la abuela donde pasábamos las tardes jugando después de hacer la tarea, un jardín con piso de ladrillo sobrepuesto de manera simple, con rejas llenas de enredaderas, objetos tirados, árboles, flores, el perro tomando el sol, mariposas, el canto de las chicharras.... el lugar de la niñez, etapa más importante en nuestra formación como individuos.


"En el amanecer un jardín" se tiene una experiencia única donde se agudizan los sentidos, se pone atención a lo cotidiano y en la experiencia estética que esto puede representar para el ser humano. Nos ayuda a encontrar y disfrutar la belleza del espacio que habitamos diariamente, una lección de lectura arquitectónica, de disfrute del entorno y el ambiente cotidiano.  

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